Esquizofrenia

                     

Ha tenido que pasar mucho tiempo y suceder muchas cosas en el pasado y a nuestros antecesores, para que nosotros hoy podamos expresar lo que sentimos y pensamos. Creo que nos encontramos en un momento de la historia donde se esta empezando a dar voz a las personas que estamos en el mundo, en las sociedades, de una manera diferente a la más común. Somos personas que en ocasiones vivimos en la dura - y otras veces, bella realidad - y en otras ocasiones, interpretamos ésta misma de una manera particular, que parece que nos hace estar y entender la vida de un modo diferente.  

Trini Solá (Miembro de la Associació EMILIA Bcn)

 

                                       

En el mundo de hoy, en el que se pretende que desaparezcan las vivencias  dolorosas, cada vez más habla de la forma en la que nos hacen cambiar. Está  de moda hablar de la resiliencia, de la capacidad de superación de las adversidades y de los traumas profundos. Ante unos acontecimientos traumáticos y pérdidas de algo importante las personas desarrollan diferentes formas de afrontarlos. Muchas personas primero niegan los hechos ocurridos y después los incorporan en su historia vital. Muchos descubren en sí mismos una mayor sensibilidad hacia los demás y al sufrimiento ajeno. Algunos sienten la necesidad de compartir sus experiencias. La experiencia de enfermedad mental, sin duda, es una de las vivencias más dolorosas. Se trata no tan sólo de pérdida de proyectos  y atributos vitales, sino que la sensación es- de forma mucho mas marcada, de pérdida de una buena parte de uno mismo.

Elena Abrámova (Psiquiatra. INAD. PSMAR)


La esquizofrenia es una enfermedad mental grave que pertenece al grupo de  trastornos psicóticos. Se trata un desorden en el funcionamiento del sistema nervioso central en cuyo desarrollo pueden estar implicados varios factores. Existe un importante componente de predisposición genética (se han descubierto varios genes relacionados con el trastorno) sin que estos genes necesariamente se expresen y conduzcan a la enfermedad. La exposición del embrión en fases muy precoces de neurodesarrollo agentes agresivos como, por ejemplo, las enfermedades víricas, también puede estar implicada. Ante cierta vulnerabilidad individual frente a la exposición al estrés, a acontecimientos muy traumáticos o a vivencias de discriminación y marginación pueden ser desencadenantes para el debut de la enfermedad.

Los estudios histopatológicos y de neuroimagen han detectado diferentes alteraciones en algunas partes del cerebro. Sin embargo, lo más importante para entender el trastorno en el que los predominantes no son las alteraciones anatómicas sino las funcionales (se diría, para entenderlo mejor, que el problema no está en el ordenador en sí sino en el software). Predominan alteraciones en sustancias del cerebro que se llaman neurotransmisores, y que se encargan de que las neuronas se comuniquen adecuadamente. Estas moléculas y los receptores de las mismas pueden estar desequilibrados en la esquizofrenia, provocando señales equivocadas. Los estudios sobre estos neurotransmisores, sus vías y sus receptores están siendo muy importantes para el diseño de fármacos cada vez más efectivos.

¿Que se altera en la Esquizofrenia?

Se distorsiona la percepción (por ejemplo, con alucinaciones), las emociones y la voluntad, el pensamiento (con la aparición de ideas delirantes) y el funcionamiento social y laboral de la persona.

Síntomas de Esquizofrenia

Fundamentalmente existen dos grupos de síntomas: los síntomas positivos y negativos. Los positivos consisten en aquellas manifestaciones anormales que experimentan, como ver cosas que no existen (alucinaciones) o pensar que suceden situaciones que no son reales (ideación delirante).

Los negativos consisten en aquellas manifestaciones que hacen pensar que el sujeto está perdiendo capacidades para pensar, sentir o hacer las cosas con normalidad. Por ejemplo: dejar de hablar con fluidez, tener interés por las cosas o las personas, por levantarse cada día a trabajar, etcétera. Es habitual que, con el paso del tiempo, muchos de los síntomas se alivien. Sin embargo, suelen quedar algunas secuelas como el abandono del cuidado de sí mismo, cierta frialdad en el trato hacia los demás, indiferencia o desinterés por todo.

Los síntomas más característicos de la enfermedad son:

  • Ideas delirantes: son las que no corresponden a la realidad de las que el paciente está convencido. Por ejemplo, creer ser perseguido por todo el mundo por poseer un don especial.
  • Alucinaciones: percibir algo que no existe. Por ejemplo, oír voces (que le insultan o hablan de él).
  •  Alteración dela función del Yo: la persona percibe cambios en sí mismo o en su cuerpo.  Los límites entre uno mismo y los demás no están claros. Por ello, pueden creer que los demás pueden saber lo que piensa o, por el contrario, creer adivinar lo que otros piensan.
  • Deterioro de las emociones: la afectividad se va empobreciendo. Puede llegar a la ausencia de sentimientos. Los pacientes se muestran inexpresivos y se comportan con frialdad hacia los demás.
  • Aislamiento: los pacientes se encierran en sí mismos y en su mundo interior. Se manifiesta porque el paciente se queda encerrado en su habitación y evita la compañía de los demás.


Tipos de Esquizofrenia

Algunos investigadores creen que la esquizofrenia es un trastorno aislado, mientras que otros creen que es un síndrome (un conjunto de síntomas) basados en numerosas enfermedades subyacentes. Se han propuesto subtipos de esquizofrenia en un esfuerzo de clasificar a los pacientes dentro de grupos más uniformes. Sin embargo, en un mismo paciente, el subtipo puede variar a lo largo del tiempo.

Podemos mencionar en primer lugar laEsquizofrenia paranoide, que es el subtipo más frecuente. O la Esquizofrenia catatónica, en la que predominan las alteraciones motoras. Tenemos la Esquizofrenia simple, donde predomina un empobrecimiento en el funcionamiento global. Y también la Esquizofrenia indiferenciadao la Esquizofrenia residual, de síntomas negativos.

Aunque estas divisiones se siguen utilizando, actualmente se tiende a valorar y diferenciar estos trastornos en función de la predominancia de síntomas positivos o negativos y, sobre todo, a medir la intensidad de cada uno de estos síntomas mediante cuestionarios y escalas. Esto permite evaluar al paciente en diversos momentos de su evolución, así como la efectividad de los tratamientos.

Diagnósticos

No existe una prueba diagnóstica definitiva para la esquizofrenia. El psiquiatra realiza el diagnóstico basándose en una evaluación del historial de la persona y de su sintomatología. Para establecer el diagnóstico de esquizofrenia, los síntomas deben durar por lo menos seis meses y asociarse con un deterioro significativo del trabajo, los estudios o del desarrollo social. La información procedente de la familia, amigos o profesores con frecuencia es importante para establecer cuándo comenzó la enfermedad.

El médico deberá descartar la posibilidad de que los síntomas psicóticos del paciente estén causados por un trastorno afectivo. Con frecuencia se realizan análisis de laboratorio para descartar el abuso de sustancias tóxicas o un trastorno subyacente de tipo endocrino o neurológico que pueda tener algunas características de psicosis. Ejemplos de este tipo de trastornos son los tumores cerebrales, la epilepsia del lóbulo temporal, las enfermedades autoinmunes, la enfermedad de Huntington, las enfermedades hepáticas y las reacciones adversas a los medicamentos.

Tratamientos

En la actualidad la esquizofrenia se trata fundamentalmente con determinados medicamentos, denominados neurolépticos o antipsicóticos. Se diferencian dos tipos de antipsicóticos. Los clásicos son laclorpromazina y el haloperidol. Y los neurolépticos atípicos son laclozapina, larisperidona, la olanzapina, la ziprasidona o la quetiapina. Ambos grupos –clásicos y atípicos- tienen en común la capacidad de corregir desequilibrios de los neurotransmisores, sobre todo la dopamina, y aliviar los síntomas positivos.

En casos graves puede resultar muy efectivo el tratamiento con terapia electroconvulsiva, que actualmente es un procedimiento seguro.

El tratamiento psicosocial permite mejorar las relaciones interpersonales y el funcionamiento global de los afectados y sus familiares.

El diálogo entre paciente con esquizofrenia y el médico puede ser un instrumento terapéutico importante para ayudar el paciente convivir con su enfermedad y encontrar sus propios recursos de adaptación a su situación.

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